Son 100,000 personas, con nombre y apellido. Son 100,000 familias que han perdido a un ser querido. Son niñas, niños, mujeres, hombres; hijas, hijos, madres, padres, abuelas y abuelos. Son vecinas y vecinos; compañeras y compañeros de trabajo. Son 100,000 vidas que ha cobrado el nuevo coronavirus a nueve meses de su llegada al territorio mexicano.

Este jueves 19 de noviembre, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dio a conocer que en México se registran hasta el momento 100,104 fallecimientos por coronavirus, así como 1,019,543 contagios acumulados.

Este trágico destino se empezó a escribir, en México, el pasado 27 de febrero cuando se registró el primer caso de SARS-CoV-2 en el país. Lamentablemente, por el arrastre a su paso en otros países de Medio Oriente y Europa, era bien sabido que las consecuencias catastróficas eran inevitables.

Sin embargo, con México, solo son cuatro los países en todo el mundo –Estados Unidos, Brasil e India– que registran y superan la alarmante y lastimosa cifra de 100,000 vidas perdidas a causa del virus. Eso deja entrever que, si bien los fallecimientos no eran evitables, si pudiera haber sido eludible llegar a ese número luctuoso.

Fue el 18 de marzo cuando se registró el primer deceso por COVID-19 en México. Fue en la capital. La víctima mortal era un hombre de 41 años que padecía diabetes. Se contagió 15 días antes cuando acudió a un concierto en el Palacio de los Deportes.

Para el 4 de junio la cifra de fallecidos en el país ya era de 12,545. Ese día, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell –la cara pública de la estrategia del gobierno para el manejo de la pandemia– estimó que las muertes por el virus, en total, serían unas 35,000. Y en un escenario “muy catastrófico” podrían llegar hasta 60,000. Pero esa cifra se rebaso el 22 de agosto.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell (Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez)

Entonces, ¿cómo rebasó México su escenario más catastrófico?

“Llegamos aquí por las malas decisiones que se tomaron a nivel gubernamental”, apunta la Dra. Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del laboratorio de genética molecular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “se tomó la decisión de no establecer estrategias de contención epidemiológica, sino meramente de mitigación. Esto de entrada fue una decisión que sentenció estas 100,000 muertes y las siguientes que se sumen”.

Y es que, desde el inicio de la pandemia, el gobierno federal dejó de lado priorizar la realización de pruebas del coronavirus y el rastreo de casos, enfocándose en monitorear la capacidad en los hospitales y tratar la pandemia con el modelo Centinela para la vigilancia epidemiológica, que consiste en obtener una muestra representativa de los contagios para así determinar el comportamiento del virus.

En entrevista para Infobae México, la también doctora en ciencias médicas con especialización en microbiología por la Universidad de Harvard, insistió en que la clave para frenar la propagación del virus es la localización y aislamientos de contagios, a fin de cortar las cadenas de transmisión. Algo que solo se logra, recalcó, realizando un mayor número de pruebas.

“No se hace ningún esfuerzo por detener la propagación de contagios en la comunidad. Entonces siempre hay más contagios. Y cada contagiado es un potencial enfermo. Y cada enfermo es un potencial hospitalizado. Y cada hospitalizado es un potencial muerto. Entre más contagios hay en la comunidad, habrá más muertos”, advirtió la especialista.

Como muestra, el caso de otros países que sí optaron por la ubicación de contagios y sus aislamientos: China (origen del virus), 1,400 millones de habitantes, 4,634 muertos; Japón, 127 millones de habitantes (como México), 1,913 muertos; Vietnam, 98 millones de habitantes, 35 muertos; Tailandia, 70 millones de habitantes, 60 muertos; Taiwán, 24 millones de habitantes, 7 muertos.

“Las acciones gubernamentales hacen toda la diferencia”, refiere la experta médica.

La científica también ve otro motivo de alarma en la información “incongruente, deficiente, insuficiente, contradictoria”, que el gobierno proporciona a la población. Y para ejemplficarlo mencionó el caso del cubrebocas; cómo las autoridades han dicho y desdicho a favor de su uso, mismo que incluso se politizó. “El cubrebocas sirve para disminuir los contagios de covid-19, punto… Siempre debió decirse así”.

Una razón más, lamenta, son las directrices para internamiento en los hospitales públicos del país, indicando que si una persona no llega bastante enferma, simplemente no la internan. “Y hacen eso porque están cuidando las camas. Entonces cuidan las camas pero no a los enfermos”.

La misma secretaría de Salud ha dado a mencionado en distintas ocasiones que hasta un 80% de las personas que son ingresadas a Cuidados Intensivos, donde son intubadas, no ha logrado sobrevivir al virus.

Y de seguir por este camino, advierte enfáticamente la doctora, las proyecciones de aquí a seis meses son catastróficas: “Esa cifra de aquí a marzo podría duplicarse… o ser mayor”. Es decir, en menos de medio año, podrían sumar ya 200,000 muertos en México. “Son muchísimas personas las que se pueden salvar todavía”, enfatizó.

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