Hungría ha ignorado las quejas sobre su práctica de conducir a los inmigrantes indocumentados a la frontera con Serbia sin los trámites necesarios, según una ONG que dio la voz de alarma sobre las violaciones de los derechos humanos.

El gobierno nacionalista de Hungría ha adoptado desde hace tiempo una postura dura con respecto a los inmigrantes y solicitantes de asilo que entran en la Unión Europea, una cuestión que ha contribuido a un agudo deterioro de las relaciones con algunos socios de la UE.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó en diciembre que Hungría había infringido las leyes de la UE sobre la protección de los migrantes al negarles el asilo y deportarlos por la fuerza. Hungría es miembro de la UE pero Serbia no.

Desde entonces, datos de la policía muestran que Hungría ha “escoltado de vuelta” a 2.346 inmigrantes indocumentados, mientras que solo detuvo e inició procedimientos contra 120 personas, lo que significa que su principal método siguió siendo la expulsión “en caliente”.

El Comité de Helsinki, un grupo de defensa jurídica, instó al jefe de policía de Hungría a poner fin a esta práctica y pidió al organismo de guardia fronteriza de la UE, Frontex, que deje de cooperar con Budapest.

“Ni el Gobierno ni Frontex respondieron a nuestras cartas”, dijo a Reuters Andras Lederer, abogado de Helsinki.

Un portavoz del Gobierno dijo que el fallo de la UE “carece de propósito ya que las circunstancias en cuestión en el presente procedimiento ya no existen. Las zonas de tránsito han sido cerradas. Sin embargo, se mantiene un estricto control fronterizo”.

Hungría cerró las llamadas zonas de tránsito el año pasado. Las zonas estaban formadas por contenedores de transporte para alojamiento y estaban rodeadas por perímetros de alambre de espino con una estrecha vigilancia.

Al preguntársele sobre la práctica de las deportaciones “en caliente”, el portavoz del Gobierno se negó a hacer comentarios

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