El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, se mostró este lunes “muy preocupado” por el encarcelamiento del principal opositor ruso Alexei Navalny la semana pasada.

En una rueda de prensa luego de firmar una serie de decretos para impulsar la producción nacional, el mandatario dijo que ese concepto se extiende también a otras acciones de las que Moscú ha sido acusado de llevar a cabo: el hackeo a entidades públicas y privadas estadounidenses, conocido como Solar Winds, y reportes sobre recompensas a talibanes que atacaran a las tropas del país. “No dudaremos en traer los temas a colación” con Moscú, dijo.

En la misma línea se había expresado horas antes la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki. En un contacto propio con los medios, la vocera hizo un llamado a la “liberación inmediata e incondicional” del opositor ruso.

Navalny fue encarcelado en su regreso a Rusia, el 17 de enero, tras una convalecencia de varios meses en Alemana tras haber sido envenenado, según asegura, por el Kremlin.

Casi en paralelo, el activista publicó una investigación en la que afirmó que Putin es secretamente dueño de una gigantesca propiedad a orillas del mar Negro valuada en USD 1,4 millones.

El video ha sido visto más de 86 millones de veces y, aprovechando su notoriedad, Navalny instó a sus seguidores a manifestarse el sábado. Efectivamente, varias decenas de miles de personas salieron a la calle en todo el país, y no sólo en Moscú, sino también en otras ciudades. Fue una de las mayores protestas registradas en los últimos años en Rusia.

Más de 3.700 personas fueron detenidas, algunas de ellas brutalmente. Una de ellas fue condenada este lunes a 10 días de cárcel, según la agencia TASSEntre ellas se encuentra la esposa de Navalny, Yulia Navalnaya.

Putin criticó estas manifestaciones no autorizadas, alegando que cada uno tenía que expresarse “en el marco de la ley”. Putin también rechazó el contenido del video publicado por Navalny, diciendo que “nada de lo que se muestra ahí como si fueran mis bienes me pertenece o a mis familiares”.

Putin criticó la falta de pruebas y denunció unas afirmaciones que quieren “lavar el cerebro” de los rusos. Se trató de una reacción inusual, teniendo que cuenta que el presidente ni siquiera pronuncia el nombre del líder opositor.

Navalny, por su parte, realizó un nuevo llamado para que sus partidarios tomen las calles el próximo 31 de enero. La manifestación tendrá lugar dos días antes de que Navalny comparezca ante un tribunal que decidirá si su pena de tres años y medio de cárcel en suspenso de 2014 se transforma en una condena firme.

En esta causa, una de las múltiples de las que es objeto, se le acusa de haber infringido su control judicial ruso cuando fue trasladado a Alemania para ser tratado por su envenenamiento.

Las declaraciones del gobierno estadounidense se suman a aquellas realizadas por otras naciones europeas. Además, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell, viajará a Rusia a principios de febrero para abordar el tema, mientras el bloque discute la posibilidad de adoptar sanciones si continúa la represión contra la oposición.

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