La pandemia de COVID-19 ha supuesto un importante impulso para la investigación, el desarrollo o la fabricación a gran escala de vacunas, y no solo para el coronavirus. Gracias a un histórico esfuerzo científico, una gigantesca inversión económica y una decidida apuesta por parte de los responsables políticos, en apenas doce meses, un plazo récord en este campo, hemos logrado contar no con una, sino con varias vacunas seguras y eficaces frente al SARS-CoV-2. Los avances en estas vacunas, su distribución (o su escasez) y el diferente funcionamiento ante las nuevas variantes han ocupado las portadas y titulares de los medios durante las últimas semanas, dejando en segundo plano otras noticias y adelantos médicos que también resultan muy interesantes.

Estos días se ha publicado en el Journal of Clinical Investigation un estudio de fase 1 para una de las vacunas más esperadas por todos: una vacuna contra la gripe que solo necesite una única dosis. Tiene el complicado nombre de Ad4-H5-VTN y, al igual que las vacunas de Oxford o Johnson contra el coronavirus, utiliza un adenovirus como vector. La compañía estadounidense Emergent Biosolutions es la responsable de su desarrollo y, según anuncia en el National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIH), ha conseguido una vacuna de adenovirus replicante diseñada para estimular los anticuerpos contra la hemaglutinina, una proteína que se encuentra en la superficie de los virus de la influenza y que se adhiere a las células humanas.

El coronavirus nos ha “malacostumbrado” a que las vacunas se aprueben en un tiempo récord de meses, sin embargo lo habitual es que la investigación y desarrollo de una vacuna se extienda durante varios años o incluso décadas. Así ha sido en esta vacuna Ad4-H5-VTN que registró los primeros ensayos en Clinical Trials allá por el año 2011, y a la que aún le quedan por delante varias fases y mayores ensayos hasta llegar a su aprobación definitiva.

Los resultados publicados se corresponden al estudio realizado sobre 63 voluntarios que se dividieron en diferentes grupos: A veintiocho participantes se les administró la vacuna por vía intranasal, otros veinticinco voluntarios la recibieron mediante hisopo amigdalino y para completar el ensayo, un tercer grupo de diez personas la tomaron a través de una cápsula oral.

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